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El horror de Dunwich

Título: El horror de Dunwich | Autor: Howard Phillips Lovecraft
Editorial: Libros del Zorro Rojo | Precio: 12€              

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En un pequeño pueblo de la América más profunda nadie puede afirmar con exactitud qué es lo que ha ocurrido, qué es ese horror que acecha a sus habitantes. Las leyendas hablan de ritos y aquelarres de los indios, de invocaciones de sombras prohibidas en las colinas que rodean Dunwich, de salvajes plegarias orgiásticas que hacían temblar la tierra. Wilbur Whateley encierra el secreto que transmiten las viejas páginas de Necronomicón, el libro prohibido, para invocar a las fuerzas del mal, capaces de desatar el apocalipsis. 

La historia se inicia con el extraño nacimiento de Wilbur Whateley. Su madre, Lavinia, es una mujer albina que se conoce en el pueblo por practicar la brujería junto con su padre, un anciano loco interesado en el estudio de la magia negra. Wilbur es un ser extraño que crece rápidamente y tiene comportamientos extraños para su edad. Su abuelo, el viejo Whateley se encarga de enseñarle todo lo concerniente a los rituales oscuros. Los habitantes del pueblo se siente cada vez más extrañados e intrigados por el crecimiento anormal del pequeño y por las constantes ampliaciones que lleva a cabo en la casa junto a su abuelo. Ruidos extraños, desaparición de animales, rituales extraños... rodean a la familia Whateley y las sospechas se incrementan tras la muerte del anciano quien, en sus últimas palabras, le otorga una confusa misión a su nieto: "No dejes que crezca más rápido que tú". Wilbur despierta cada vez más sospechas al solicitar a distintas universidades la lectura de libros oscuros hasta que, un día, aparece muerto en una de las bibliotecas. Algo raro está pasando en Dunwich y tres profesores universitarios deben ir a averiguar cómo terminar con el horror que atemoriza al pequeño pueblo. 

El mundo real se entremezcla con lo fantástico y despierta en el lector una gran inquietud y horror. A través de un lenguaje sencillo, Lovecraft relata magistralmente todos los aspectos extraños de la pequeña localidad, deteniéndose en la descripción del paisaje que no hace más que acrecentar el terror transmitido por cada uno de los habitantes. Con cada página, el lector quedará apresado por la incertidumbre de no saber qué va a ocurrir. Durante toda la novela, se nos ocultan los misterios que nos permitirían descubrir la auténtica procedencia de Wilbur, quien es completamente diferente tanto a su familia como a sus vecinos. Pese a que no se dice explícitamente en ningún momento quién es su padre, al final de la novela tendremos una sospecha más que acertada de su procedencia. 

En cuanto a la descripción de los personajes, excepto la del propio Wilbur, es demasiado escueta, por no decir nula, lo que impide que el lector pueda formarse una imagen de ellos. La atención del texto se centra en narrar los acontecimientos y la atmósfera en la que se desarrollan. En este sentido, favorecen mucho a la imaginación y a crear una atmósfera inquietante las extraordinarias ilustraciones de Santiago Caruso que se incluyen en esta edición. Utilizando una escala de colores monocromática, Caruso consigue crear imágenes inquietantes que encajan perfectamente con la historia. 


A través de rostros casi caricaturescos, Caruso nos transmite un extrañamiento de la realidad en la que vivimos para incrementar el horror que Lovecraft nos transmite con cada una de sus palabras. Pese a que la novela es muy corta, se creará en el lector un deseo contradictorio entre querer cerrarla para terminar con nuestros temores, y continuar hasta el final para descubrir lo que se esconde entre las paredes de la granja Whateley. Lovecraft se reafirma aquí como uno de los grandes maestros del terror y nos trae de vuelta a una deidad de su propia mitología, que ya había aparecido en su obra El caso de Charles Dexter Ward: Yog-Sothoth, la llave y la puerta, el abridor del camino. 

A través de estas breves páginas, Lovecraft insinúa los acontecimientos, sin necesidad de señalarlos pormenorizadamente, creando así una mayor sensación de angustia y terror. Te sumerge rápidamente en un mundo de horrores que te persigue a través de tus pesadillas. Una historia muy recomendable para todos aquellos amantes de la literatura de terror, de cualquier edad. 


5 grandes escritoras de terror

Esta semana está inundada por el toque femenino en todos los aspectos. Por un lado, el pasado 17 de octubre fue la celebración del Día de las escritoras, conmemoración iniciada en España de la mano de la Biblioteca Nacional, junto con distintas asociaciones, con el objetivo de dar difusión a la gran labor que han hecho las mujeres durante muchos años en el campo de la literatura y que rara vez se les ha sido reconocida tal y como se merece. Por otro lado, el pasado 19 de octubre fue el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, así que esta semana, a modo de pequeño homenaje particular, queremos recomendaros cinco grandes escritoras de terror ya que, además, no podemos olvidar que nos encontramos en el considerado mes más terrorífico del año. 

Julia Bride

Título: Julia Bride | Autor: Henry James
Editorial: DÈpoca | Precio: 17'90€         

Sinopsis

La joven neoyorkina Julia Bride, admirada por su gran belleza, ve sus posibilidades de contraer matrimonio con el adinerado señor French arruinadas por los numerosos divorcios de su alocada madre y por sus propios escarceos amorosos de juventud. Durante poco más de cien páginas, nos ponemos en la piel Julia que intenta por todos los medios salvar su reputación y su compromiso mediante las mentiras de antiguos amantes, tanto de su madre como de ella, para ser aceptada en la alta sociedad neoyorkina de principios del s. XX que la rechaza.
 

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Henry James (1843-1916) fue un escritor y crítico literario estadounidense, aunque pasó la mayor parte de su vida en Europa, llegando a obtener la nacionalidad británica en 1915. Sus relatos se basan en el punto de vista de los personajes, lo que nos permite analizarlos psicológicamente, con una narración lenta y una caracterización muy sutil de los mismos. Está considerado una de las grandes figuras de la literatura americana y uno de los padres de la ficción moderna por su gusto por el drama interno y psicológico de los personajes. Su estilo está marcado por oraciones largas y, a menudo, disgresivas, lo que a veces puede hacer que sus obras resulten un poco incomprensibles, con un uso maestro de la descripción de paisajes y ambientes. Algunas de sus obras más famosas y más accesibles son Los papeles de Aspern  (1888), Lo que Maisie sabía (1897) y Otra vuelta de tuerca (1898).

En Julia Bride, James nos muestra claramente la desesperación de la joven Julia, una joven neoyorkina, la más bella de todo Nueva York, deseosa de casarse con un marido que le pueda abrir las puertas de la alta sociedad, de la que ha sido repudiada por su pobreza. Este deseo es arruinado por los numerosos divorcios de su madre y por sus propios compromisos incumplidos, lo que se suma a su inestable situación económica, para que estén en boca de las grandes personalidades de la ciudad. La reputación de madre e hija es cuestionada continuamente e influye considerablemente en el pensamiento del pretendiente de Julia, Basil French.

Julia encarna los ideales progresistas, e incluso se podría decir que refleja un feminismo incipiente, que entran en confrontación con la sociedad tradicional del momento. James relata majestuosamente la rigidez de las costumbres sociales del momento. Muestra una sociedad que corrompe el ideal de "tierra de las oportunidades" y que, en una nación que debería estar abierta a todo el mundo, superando los viejos prejuicios europeos, juzga a una joven por el pasado de su familia. Muestra una sociedad que no permite el error en la mujer y que sigue el antiguo pensamiento de que "la mujer del César no solo debe ser honrada sino además parecerlo".

Uno de los atractivos más relevantes de la obra es que transcurre en dos escenarios muy conocidos de Nueva York: el Museo Metropolitano y Central Park. Aunque cabe decir que, al estilo de Henry James, la caracterización de los personajes es muy sutil, al igual que la descripción de ambos escenarios ya que se centra en la narración de los hechos que han llevado a los personajes a sus situaciones actuales. Hay que tener en cuenta que es una novela muy corta pero muy intensa, en la que a través de un par de escenas y diálogos largos, el autor nos transmite la angustia y el deseo de cada uno de los personajes que intervienen, por hacerse un hueco en la alta sociedad.

La editorial Dépoca nos ofrece para celebrar el centenario de la muerte del escritor estadounidense una fantástica edición ornamentada e ilustrada, con tapa dura y sobrecubierta, de una de sus obras que aún no habían sido traducidas al castellano donde James refleja el choque existente entre los pensamientos y actitudes de una mujer "moderna" de principios del s. XX y las más rígidas y anticuadas costumbres y normas morales de la alta sociedad neoyorkina de la época. Dépoca nos ofrece un libro precioso tanto por dentro como por fuera, ya que además de que tanto la cubierta como la sobrecubierta van ilustradas, cada una de las hojas presenta un color sepia envejecido y unas letras sobre un fondo de flores que nos deleita la vista conforme vamos leyendo. La edición cuenta con las ilustraciones originales de W.T. Smeadley y un portfolio retractilado con las ilustraciones y material adicional, como un estupendo marcapáginas. Una edición magnífica y, a mi parecer, perfecta para todos aquellos amantes de la buena literatura y los buenos libros.


La casa de los siete tejados

Título: La casa de los siete tejados | Autor: Nathaniel Hawthorne

Sinopsis

A finales del siglo XVII, en una pequeña localidad de Nueva Inglaterra, el venerable coronel Pyncheon decide construirse una ostentosa mansión donde un día hubo la cabaña de Mathew Maule, condenado a morir en el cadalso por brujería en un juicio presidido por el propio coronel. El acusado lo maldijo mientras era ajusticiado, y el día de la inaguración de la casa Pycheon murió repentiramente dejando a sus descendientes la mansión y el infortunio. 

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Con esta sinopsis tan llamativa se nos presenta esta obra que parece invitarnos a leer una novela de intriga victoriana, trasladada a norte América. Sin embargo, la obra de Hawthorne es un relato minucioso sobre los personajes que participan en la historia. Más que lo relatado en ella, lo cual puede resultar banal e incluso sin interés alguno, lo importante es cómo se relata. Resulta especialmente atractivo el modo en el que el narrador se va moviendo por las diferentes estancias de la casa como si de una película se tratase. Las descripciones, tanto de los personajes como de los ambientes, se realizan de tal forma que al lector le parece estar viendo a través de un escondite todo lo que ocurre en la misteriosa casa, bañada por la sangre. Se trata, pues, pese a lo que su sinopsis pudiese hacernos pensar, de una novela que, lejos del misterio y la intriga, realiza una profunda crítica a la hipocresía y al puritanismo que estaban tan presentes en la América de la época. 

En un primer momento puede ser una novela difícil de abordar por su detención en el más mínimo detalle, alargando las descripciones con reflexiones durante, incluso, varias páginas, lo que puede hacer que el lector pierda el hilo de la trama. El autor fabrica el relato muy lentamente, deteniéndose en detalladas descripciones de la casa, las habitaciones, los ambientes, los personajes, etc., con algunas intervenciones espontáneas en las que conversa con el lector, haciéndolo partícipe de lo que se está relatando. Hay que abordarla sin prisas, teniendo una conciencia clara de que no es una novela de lectura rápida, pese a que no abarque muchas páginas. En esta edición, Penguin la recoge en 338 páginas, con un maravilloso prólogo inicial a cargo del catedrático de literatura inglesa Milton R. Stern. El argumento se va desarrollando envuelto en un fondo irónico e, incluso, a veces, humorístico para subrayar la crítica social que el autor desea hacer.

Cabe destacar la caracterización de los personajes. Cada uno de los personajes que aparecen en la obra nos muestra un tipo de personalidad que imprime, claramente, los valores que el autor admira o desprecia. Las acciones, los pensamientos, las conversaciones de los personajes se abordan desde diferentes niveles, mostrando tanto las emociones que afloran en cada uno de los personajes de forma sencilla, como la crítica social de forma incisiva y, en ocasiones, filosófica. Cada uno de los personajes es representado con una forma amable o siniestra para mostrar que dentro de una misma familia hay diferentes carácteres, que se dan diferentes personalidades dentro de la familia Pyncheon hasta 1850, cuando está ambientada la historia. Nos adentramos así, en la vida diaria de Hepzibah y Clifford Pyncheon, claro reflejo de la soledad y de la injusticia; de la dulce Phoebe, que aporta la luz y la esperanza que necesitan sus viejos tíos; del implacable juez Jaffrey Pyncheon, que representa la vanidad y prepotencia que también poseía el viejo coronel, maldito por Maule; del anciano tío Venner y del artista Holgraves, así como otros lugareños que aportan el toque humorístico que hace un poquito menos densa la lectura. Todos estos personajes son los protagonistas de un drama social que muestra el error de menospreciar a las personas humildes y a aquellas que vivían al margen del orden puritano establecido en la época. La maldición de Maule, "Dios le dará a beber sangre", los envuelve a todos ellos y establece la conexión necesaria para entender todo lo que se relata. 

Pese a que pueda parecer una obra de carácter fantástico, los elementos sobrenaturales están presentes de una forma muy difusa. Sin duda, no es una lectura recomendada para niños e, incluso, tampoco para jóvenes debido a los numerosos análisis psicológicos y a las largas descripciones que pueden resultar tediosas para cualquiera que no esté habituado a lecturas semejantes. Es más recomendable para personas adultas que quieran adentrarse en la profundidad psicológica de una sociedad cuyos valores están en clara decadencia. Hawthorne, mediante unas profundas descripciones y unas expresivas conversaciones de los personajes, nos adentra lentamente en los valores que están corroyendo a una sociedad y nos muestra cómo la ausencia de prejuicios es la única vía de escape.